FNA LAB: todo lo que pasa en un laboratorio de artistas

Durante dos jornadas, los becarios de Creación del FNA exponen sobre el desarrollo de sus proyectos y reciben una mirada constructiva de colegas y docentes.

“¿De quién es este mate? Lo voy preparando”, preguntó la artista visual puntana María Fernanda Almanza y, sin esperar respuesta, puso manos a la obra. Así, la primera jornada del FNA LAB que se realizó en octubre pasado en la ciudad de Mendoza empezó con una ronda de mate entre quienes recibieron una Beca a la Creación del FNA. Tan solo minutos después, los artistas compartirían algo mucho más personal: el avance de sus obras.

El FNA LAB es un laboratorio de reflexión y producción para acompañar y generar redes entre los artistas becarios de diferentes regiones del país y para contribuir con el desarrollo de su obra.

Durante el año pasado se organizaron FNA LABs en la Patagonia, el Litoral, Santa Fe, Córdoba, NOA, Cuyo, Mar del Plata y CABA. A ellos fueron invitados todos los ganadores (individuales y en grupo) de Becas a la Creación de 2016. En 2018 el ciclo se reiniciará, esta vez con quienes fueron becados en 2017.

Estos encuentros se organizan en una o dos jornadas -dependiendo de la cantidad de participantes- en las que los becarios presentan sus trabajos, explican en qué etapa de realización se encuentran, y reciben comentarios de sus colegas y de referentes artísticos de trayectoria. Así, puedan repensar, enriquecerse con nuevas miradas y seguir avanzando hacia la concreción de su idea.


Bajo el sol mendocino


Del FNA LAB cuyano, por ejemplo, participaron artistas mendocinos, puntanos y sanjuaninos. En una sala de la Nave Universitaria –espacio para exhibiciones artísticas de la Universidad Nacional de Cuyo– se presentaron 13 proyectos individuales y colectivos de teatro, danza, arquitectura, diseño, letras, videos y dibujo, muchos de ellos con impacto social.

Desde un grupo de arquitectos que recuperó la técnica de edificación con tierra cruda y le enseñó a una comunidad mendocina cómo restaurar su capilla de barro, hasta una artista visual que recorrió la Patagonia para pedirle a la gente que se tomase unos minutos para dibujar su ciudad -y, así, lograr una construcción colectiva de un paisaje mutable-, el encuentro cuyano se caracterizó por la diversidad de proyectos. Encontrarse con variedad de proyectos, visiones y opiniones es no sólo común sino muy enriquecedor para los participantes de los FNA LABs.

“La dinámica del FNA LAB permite que los becarios y el propio FNA puedan tener una idea -además del proyecto en sí mismo- del contexto en el que se están desarrollando, los ejes que comparten y la particularidad de cada uno, interrelacionados de manera dinámica”, explicó la artista visual, docente y gestora cultural Laura Valdivieso, quien junto a la curadora y profesora de artes visuales Pía Landro y al diseñador industrial, curador y gestor cultural Wustavo Quiroga, fueron referentes artísticos del laboratorio mendocino.

“El FNA LAB nos ordena para sistematizar lo que veníamos haciendo y permite revisar conceptos”, coincidió Cecilia Gil, una de las integrantes de Elisiones, grupo de artista que trabaja en una creación coreográfica sobre el saber del cuerpo. Y agregó: “Laura nos hizo una devolución en forma de preguntas y eso nos sirvió. Wustavo aportó nociones teóricas, algunas de las cuales ya habíamos analizado, pero también se pueden rever”.


Redes y debates


Consultada sobre los aportes que se llevan los becarios, Valdivieso apuntó a la verificación de metodologías de trabajo, “algunas más maduras y académicas, otras más creativas”. “También se pone en cuestión lo que persigue cada uno con su trabajo, la especificidad de la disciplina y el objetivo”, agregó.

Quiroga aconsejó a los becarios que “traten de mirar su proyecto desde afuera para encontrar los motivos por el que lo comenzaron, los momentos de aporte que genera el proyecto o experiencia, cuál es el diferencial o distintivo que encontraron y, sobre todo, cómo creen que el resultado interactúa con el entorno porque, finalmente, estas cosas surten efecto cuando se logra empatía con el otro”. Por su parte, Landro agregó que el FNA LAB es un espacio donde los artistas se nutren en la diferencia. “Puede pasar que dos proyectos traten sobre lo mismo, pero que las perspectivas y las opiniones sean diferentes y eso es muy rico”, explicó.

El FNA LAB es mucho más que un espacio para presentar proyectos. Muchos de los artistas participantes no se conocen entre ellos y los encuentros permiten generar vínculos. Son una oportunidad única para aprender e intercambiar ideas.


Fotos: Fondo Nacional de las Artes.

Conocé los proyectos del FNA LAB cuyano

¡Bienvenidos los artistas!
Los becarios cuentan sus proyectos.
En pleno trabajo.
En el FNA LAB se conocen colegas.
Conclusiones y a seguir trabajando.